Somos un grupo de frailes y jóvenes franciscanos que compartimos el trabajo y el encuentro fraterno en la Casa de Jóvenes “Hermano Francisco” desde el año 2002.
Nuestro proyecto tiene como eje central:
- La promoción social e integral de nuestros hermanos más pobres: respondiendo a las necesidades de la comunidad y trabajando desde la potencialidad humana.
- Un camino como fraternidad franciscana, buscando encarnar esta acción desde el encuentro con Jesús, con su Palabra, desde el carisma de Francisco y Clara. Especialmente un modo evangélico de vivir nuestras profesiones y vocaciones.
Estos núcleos responden a nuestra opción vocacional, pero especialmente pensando en las necesidades y carencias de Lomas de Mariló. Por nuestra experiencia misionera en el barrio y gracias al trabajo que ya venimos realizando en él, tenemos un profundo conocimiento de la realidad del mismo. Nos ocupamos de indagar personalmente y de manera particular con personas representativas del lugar, a fin de evaluar la viabilidad de cada proyecto. En este sentido, tuvimos encuentros con muchos vecinos, encargadas de asociaciones vecinales, trabajadoras sociales y psicólogos, como así también con maestros y directores de las escuelas. Todos ellos nos manifestaron la necesidad real que padece la gente y mostraron un gran interés y muy buena predisposición hacia estas propuestas. Pero también nos expresaron algunos de los límites que surgieron en experiencias anteriores y con los que posiblemente nos encontremos.
Considerando que la comunidad del barrio de Lomas de Mariló sufre las consecuencias de propuestas y planes sociales inconstantes, muchas veces a causa de la escasez de recursos económicos, nos proponemos realizar un servicio profesional, comprometido y sostenido en el tiempo.
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Muchos de nosotros comenzamos haciendo la experiencia del curso vocacional Tabor, que nos abrió el camino para discernir el proyecto de Dios en nuestras vidas. Así, Jesús se nos fue revelando en el encuentro con los más pobres, lugar privilegiado para el discernimiento y su seguimiento (cf. Lc. 18, 22).
Inicialmente fue la misión realizada en los meses de enero, en las comunidades aborígenes del norte de la provincia de Salta. Luego, y con el deseo de encarnar esta vocación durante la semana y no sólo durante un tiempo limitado en el verano, nos fuimos acercando en clave misionera a las comunidades del barrio de Lomas de Mariló, en las cercanías de la Casa de Jóvenes. Además, siguiendo esa misma inquietud de acercarnos fraternalmente a nuestros hermanos del barrio, compartimos el almuerzo de Navidad con la gente, visitamos frecuentemente el comedor comunitario, iniciamos la semana misionera en el barrio Ejército de los Andes, recibimos diariamente a los abuelos y tantas personas que viven en situación de indigencia que piden medicamentos, vienen a almorzar y a pedir comida. También se organizó un acompañamiento personalizado de familias concretas del barrio, con participación en reuniones barriales, se formaron grupos de adolescentes del barrio y un ropero comunitario que brinda ropa donada por los propios jóvenes de la casa. Todo esto sumado a una intensa experiencia de vida fraterna con otros jóvenes, el servicio en los cursos y retiros y el inicio de la formación para comenzar nosotros mismos a acompañar el proceso de la fe de otros jóvenes.
Pero por otro lado, experimentamos la tensión de tener que trabajar durante el año para nuestro propio mantenimiento económico y la reducción de nuestro tiempo disponible para un servicio durante los fines de semana. Esta experiencia nos ha impactado profundamente, y nos ha llevado a un intenso discernimiento.
Muchos de nosotros somos profesionales con títulos universitarios, y hemos experimentado esto no sólo como un regalo, sino como un Don que nos compromete con los más pobres. Percibimos que si nuestra fe no se encarna ni nos compromete con nuestros hermanos, es una fe vacía y exterior (cf. St 2).
Preferimos asumir una identidad laical y religiosa madura y comprometida con nuestro pueblo. Creemos que la dura realidad actual de nuestro país, nos invita a hacer un opción estable y decidida por los más pobres, integrando nuestra fe y nuestra actividad profesional, para poner nuestros dones al servicio de las comunidades más necesitadas.
Así nace nuestro deseo, como respuesta a este llamado, el proyecto de crear una ONG (Organización No Gubernamental) que tiene un nombre concreto: Pies Descalzos |